China ha implementado una controvertida medida de vigilancia en el lugar de trabajo: el uso de cámaras de reconocimiento facial para monitorear las ausencias de los empleados durante su jornada laboral, lo que impacta directamente en sus salarios.

Un video viral compartido en redes sociales muestra cómo funciona esta tecnología en una oficina, activando un marcador rojo cuando un empleado se aleja de su escritorio, seguido de un contador regresivo de 15 segundos para su retorno.

Esta tecnología no solo registra la presencia o ausencia de los empleados, sino que también ajusta los salarios en función del tiempo que no están en su puesto de trabajo, con el objetivo de aumentar la productividad y la eficiencia.

La medida ha generado diversas reacciones en línea, con usuarios expresando preocupación por lo que consideran una forma de «esclavitud moderna», criticando el uso de la tecnología para imponer un control estricto sobre los trabajadores.

El uso del reconocimiento facial en el entorno laboral no es nuevo en China, pero el video viral ha avivado el debate sobre la privacidad y los límites de la vigilancia en el trabajo.

Aunque esta tecnología ha mejorado la seguridad y la accesibilidad en la vida cotidiana, su aplicación en el ámbito laboral plantea dudas significativas sobre la intrusión en la privacidad y la autonomía de los empleados.

Los trabajadores muestran preocupación por el compromiso de su intimidad y libertad debido a estas medidas de vigilancia, que vinculan directamente el tiempo de trabajo con la presencia física detectada por el sistema de reconocimiento facial.

Las empresas argumentan que esta estrategia busca adherirse a una tendencia de mayor vigilancia y control en el lugar de trabajo, con el objetivo de regular el desempeño de los empleados y mejorar los resultados empresariales.