
En un mundo empresarial cada vez más preocupado por la ciberseguridad, el hacking ético ha ganado relevancia. Contrario al estereotipo asociado a los hackers como criminales cibernéticos, los hackers éticos se dedican a identificar y solucionar vulnerabilidades en sistemas de seguridad. Utilizan técnicas similares a los hackers maliciosos, como la ingeniería social y las pruebas de penetración. Sin embargo, su enfoque es ético y busca prevenir ataques en lugar de perpetrarlos.
No existe una carrera específica para convertirse en hacker ético, pero es recomendable contar con estudios en ciencias computacionales u otras disciplinas relacionadas con la informática y las redes. También se pueden obtener certificaciones en hacking ético para adquirir habilidades prácticas en la detección y mitigación de ataques informáticos. La autodidactia y la participación en comunidades de desarrolladores son prácticas comunes en este campo, donde la innovación y el intercambio de conocimientos son fundamentales.
En cuanto a las recompensas financieras, los salarios para jóvenes recién egresados suelen comenzar alrededor de los 20,000 pesos mensuales. Los especialistas con más experiencia pueden ganar hasta 40,000 pesos al mes. Además, existen hackers éticos «freelance» que notifican vulnerabilidades a empresas a cambio de recompensas, con pagos más altos para desafíos más complejos. El hacking ético no solo es una profesión en crecimiento, sino también una oportunidad para desarrollar una carrera sólida y económicamente atractiva en el campo de la ciberseguridad.
